|
De calamar a calamar
(
como todos sabéis un animal marino de la familia de los cefalópodos y
provisto de
“numerosos” tentáculos)
Hoy me enfrento a un reto inimaginable para mí
hace unos días; el reto
de despedirme de ti y
eso cuesta calamar,
cuesta mucho y es muy
duro. Hace tan solo un
soplo te tenía a mi
lado y estaba seguro, al
verte, de que sería yo
el que se iría primero
y a ti te correspondería
consolar a todos. Sin
embargo, en un alarde de
provocación, como si
fuera una de tus eternas
bromas, a las que nos
tenías acostumbrados a
todos los que te
considerábamos un buen
amigo y que te queríamos,
te fuiste sin despedirte
y en silencio, de forma
discreta y callada, como
eras tú.
Arrullado
por la brisa del mar y
por el canto de las
caracolas marinas, te
nos quedaste dormido en
una hermosa playa de
doradas y cálidas
arenas, con expresión
plácida y sabiendo que
desde siempre fuiste
bueno, aún con aquellos
que no lo eran contigo.
Desprendido, generoso,
afable, tranquilo,
servicial; así te conocíamos
y te queríamos todos.
Se me
hace difícil, por no
decir imposible, hablar
de ti, porque no hay
palabras que abarquen
todo lo que tú eras
para todos y cada uno de
nosotros; para tu
familia, para tus amigos
que eran casi todos y
para los desconocidos
que te querían seguro,
sin conocerte aún.
Un
hombre bueno y sosegado,
así eras tú, mi
querido amigo, mi
querido calamar; el
primero ( como lo que
representa el seudónimo
que escogiste para darte
a conocer) en salir
en defensa de
aquellos que querías y
el último en abandonar
la nave, cualquier nave
donde se te necesitara.
Porque nunca abandonaste
a nadie, siempre tuviste
una mirada, un gesto,
una palabra, un detalle
para todos sin distinción.
Y
ahora nos has dejado,
con tu traje de faena a
medio quitar; mejor
dicho, con tus numerosos
trajes, aquellos que te
ponías para representar
cualquier farsa virtual
eso sí, que
hiciera reír a quién
lo necesitara, porque tú
eras así. De salmón,
surcando los procelosos
ríos del mundo virtual
y con el “anzuelo”
siempre dispuesto; de
repartidor de butano,
con tu traje y tu
gorrita ( me ha dicho un
pajarito que te quedaba
muy bien); de enfermero,
con tu elegante bata
blanca y el estetoscopio
siempre en ristre: de
cachas playero, con aquél
sombrero mejicano que
tan bien te sentaba y de
algunos otros
“trajecitos” que
solo tu y yo sabemos,
porque siempre hay que
guardar algún
secretillo en el cajón.
¡Rubia, tú no
preguntes, porque de mi
boca no saldrá ni una
palabra!
Pero
estoy seguro de que
desde allí donde estés,
en cualquier parte donde
te encuentres, seguirás
velando por todo
nosotros y tal vez haciéndonos
alguna de las tuyas,
para recordarnos que el
fin último es sonreír,
aún cuando las cosas
vengan mal dadas.
Y,
como me voy a arreglar
ahora para enviarle
besos “de mis
partes” a la rubia? ¿A
quién recurriremos
cuando necesitemos una
chapucilla en el
ordenata? (seguro que
alguno y alguna entrarán
en una profunda depresión
cuando tengan que
enfrentarse al reto de
indagar lo que le sucede
a su máquina del
tiempo) Quién me sacará
las fotos con cara de
tonto que siempre
acertabas a captar, con
aquella paciencia que te
caracterizaba y que a mí
tanto me desesperaba?
Sabes que siempre
protestaba mucho, pero
¡compréndelo, no era
nada cómodo posar para
ti!
No sé
que más decirte que no
te hayan dicho tantos y
tantas estos días y
todo bueno, por cierto.
Ya se han derramado
muchas lágrimas y las
que quedan por derramar;
así que mejor decirte,
aunque tú lo sabes de
sobra, que siempre estarás
en el corazón de cada
uno de nosotros.
Dejas
muchos huérfanos y huérfanas
detrás; no sólo a tu
querida rubia, a tu
querido hijo y a la fiel
Ania, la perra de tus
desvelos; están,
estamos todos aquellos
que necesitábamos un
consejo, una sonrisa
(que tú sabías
provocar tan bien) o
simplemente el saberte
cerca con tu silencio.
Sólo
puedo decirte ¡Hasta
siempre, hasta pronto!
Querido amigo, compañero,
camarada, calamar; estoy
seguro que desde donde
estés seguirás
cuidando de nosotros y
sentiremos la calidez de
tu presencia, indicándonos
con tu sonrisa
socarrona, que sigues
procurando que todo vaya
bien.
Jose
(Nuberu) Y también
Alba1, Elisa, Ingenua,
Trastín, Llanes, Pelíngano,
Pepe y tantos y tantas
que, por lo extenso, no
caben aquí.....
©Jose (Nuberu) |