|
Los rayos
atraviesan los barrotes dejando una figura abstracta
sobre la pared blanca que se encuentra justo detrás de
mí. Otra mañana más vuelvo a estar sentado frente a este
ventanal estrecho y alargado que se interpone entre mi
castigo y mi libertad. Rodeado por oscuridad, soledad,
humedad y suciedad mi cabeza no para de darle vueltas a
la idea de que algún día, esos ladrillos se vengan abajo
y una mano cálida me ayude a salir de esta maldita torre
de donde no puedo salir. Dios sabe, que en más de mil
ocasiones he intentado romper las malditas cadenas que
sujetan la puerta de esta trampa llamada prisión, pero
una y otra vez, termino encerrado. Mi único consuelo es
el sonido fresco del mar que entra por las mañanas, las
visitas esporádicas de las palomas a media tarde, y el
despertar nocturno de los animales sueltos. La vida
fuera de aquí debe de ser maravillosa, pero todavía no
puedo entender, porque sigo recluido aquí y que he
podido hacer para terminar tan repudiado y exiliado de
esta manera. Sólo la visita de mi carcelero cada cierto
tiempo, para vigilarme y traerme algún tipo de droga o
sedante me hace recordar que hay vida fuera de aquí. Las
horas cada vez pasan más despacio y las paredes se
estrechan poco a poco dejándome sin aire y sin vida.
- Oh no,
ya está aquí el carcelero otra vez...
- ¡Raúl
por dios! ¿Qué haces? Suelta la silla, no lo hagas, no,
no...
Si, si,
Por fin soy libre, ese maldito carcelero no volverá a
molestarme, a encerrarme, a condenarme...
PARTE MEDICO
***** En
el día de ayer, el enfermero con iniciales JVC fue
dañado gravemente en nuestro hospital por un enfermo que
presentaba agorafobia descontrolada, ansiedad aguda y
crisis psicoticas. Por el momento, no podemos precisar
más datos al respecto pero, investigaremos los
hechos.
Fdo. La dirección
©Rafa Paredes |