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Citas:
"Nuestra vida está en manos del
señor, que imparte justicia y
tiene derecho a maltratarnos y a
ofender nuestro honor. ¡Ni
siquiera podemos defendernos!
"El señor podía exigirle
juramento a un siervo en
cualquier momento. Tenía derecho
a cobrar una parte de los bienes
del siervo si éste moría
intestado o cuando heredaba su
hijo; si era estéril; si su
mujer cometía adulterio; si se
incendiaba la masía; si la
hipotecaba; si desposaba el
vasallo de otro señor y, por su
puesto, si quería abandonarlo.
El señor podía yacer con la
novia en su primera noche; podía
reclamar a las mujeres para que
amamantaran a sus hijos, o a las
hijas de éstas para que
sirvieran como criadas en el
castillo. Los siervos estaban
obligados a trabajar
gratuitamente las tierras del
señor; a contribuir a la defensa
del castillo; a pagar parte de
los frutos de sus fincas, a
alojar al señor o a sus enviados
en sus casas y a alimentarlos
durante su estancia; a pagar por
utilizar los bosques o las
tierras de pasto; a utilizar,
previo pago, la forja, el horno
o el molino del señor, y a
enviarle regalos por Navidad y
demás festividades."
"La ley sólo le prohibía matarla
o mutilarla, pero nadie podía
reprocharle nada si moría como
consecuencia de la pena
infligida,"
"La plaza del Blat, el centro de
Barcelona. La piedra en el
centro de la plaza significa que
a partir de ahí la ciudad se
divide en cuartos: el de la Mar,
el de Framenors, el del Pi y el
de la Salada o de Sant Pere."
"No hay nada mejor en este mundo
que un buen amigo."
"Sólo las mujeres nobles pueden
librarse de la acusación de
adulterio mediante juramento;
las demás deben hacerlo mediante
una lucha y sometidas al juicio
de Dios."
"Santa María de la Mar se empezó
a construir por y para el
pueblo, de lo cual dio fe la
primera piedra del edificio que
se colocó en el lugar exacto
donde iría el altar mayor y en
la que, a diferencia de lo que
ocurría con las construcciones
que contaban con el apoyo de las
autoridades, tan sólo se
esculpió el escudo de la
parroquia en señal de que la
fábrica, con todos sus derechos,
pertenecía única y
exclusivamente a los
parroquianos que la habían
construido: los ricos, con sus
dineros; los humildes, con su
trabajo."
"Como no pueden dar dinero para
la construcción, la cofradía de
los bastaixos se ha comprometido
a transportar gratuitamente la
piedra desde la cantera real, en
Montjuic, hasta pie de obra. Lo
hacen sobre sus espaldas y
recorren millas cargados con
piedras que después tenemos que
mover entre dos personas."
"Los niños son a menudo capaces
de ver aquello que nosotros no
vemos."
"Has tenido que morir para que
pudiéramos estar juntos."
"El tiempo lo cura todo."
"No hay libertad con hambre."
"Ya no se utilizaba la prueba
del agua caliente, pero todavía,
en muchas ocasiones, los
clérigos recurrían a la amenaza
de sumergir los miembros del
sospechoso en un caldero de agua
hirviendo."
"Lo único no es mejor ni peor,
es simplemente eso: único."
"No te preocupe humillar a
alguien, si con ello te ganas a
la mayoría."
"Somos mujeres públicas pero eso
no significa que no tengamos
corazón."
"Nunca le habían fallado sus
primeras impresiones."
"Me endurecí hasta el punto de
que mi corazón encalleció."
"La mente del hombre es
retorcida, y por lo general le
gusta creer siempre lo peor."
"El que tiene dinero quiere más;
nunca lo ha regalado y nunca lo
hará."
"Los esclavos, más que nadie,
conocemos el arte de la
hipocresía."
"Un caballero sin tierras para
mantenerse y sin caballo para
guerrear no podía considerarse
tal."
"¿Cuánto debía ofrecerse por la
vida de un hombre? ¿Cuánto valía
un amigo?"
"Estaba condenado a ser fiel a
una mujer que no le amaba y a la
que no podía amar. Y a renunciar
a la única persona con quien
podía ser feliz."
"El tiempo trae el olvido."
"La cárcel ha de ser lóbrega, un
subterráneo en el que no pueda
penetrar ninguna claridad,
especialmente la del sol o de la
luna; ha de ser dura y áspera,
de forma que abrevie en lo
posible la vida del reo, hasta
hacerlo perecer."
"El 3 de noviembre de 1383 se
colocó la última clave de la
nave central, la más cercana a
la puerta principal y que
portaba el escudo de la Junta de
Obra, en honor a todos aquellos
ciudadanos anónimos que
permitieron la construcción de
la iglesia." |