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La frase "Los mismos perros con distintos collares" la dijo Fernando VII en 1821, cuando estaba presidiendo la presentación del Cuerpo de Voluntarios Realistas (que sustituían a la recién disuelta Milicia de Madrid) y reconoció a casi todos los soldados del antiguo cuerpo con un nuevo uniforme. Con ella, se da a entender que sólo cambia la apariencia de las cosas y no su esencia.

La primera vez que los jueces se vistieron con una toga negra fue en el año 1694, como muestra de respeto tras el fallecimiento de la reina Maria II de Inglaterra. La tradición se ha mantenido desde entonces, dado que el negro simboliza seriedad, precaución, capacidad de evaluación del riesgo y pensamiento crítico.

El primer saxofón lo construyó en 1840 el belga Antoine Joseph Sax, el hijo de un fabricante de instrumentos musicales. El muchacho estudiaba clarinete desde niño, pero le disgustaban sus limitaciones sonoras y decidió entretenerse fabricando instrumentos nuevos. Como ocurre con muchas novedades, el primer saxo no agradó a la crítica por considerarse que tenía un sonido híbrido entre el metal y la madera.

La actriz francesa Michèle Morgan, nacida en 1920, siempre presumía de lo mismo: de que su marido y ella no discutían nunca. "¿Ni siquiera cuando él tiene razón?", le preguntó alguien, intrigado al oírla. "No sé. Eso no ha sucedido nunca".

El presidente de los EEUU (1923-29) Calvin Coolidge  era un hombre de pocas, poquísimas palabras. En cierta ocasión, se le acercó una señora intentando ser amable con él y le dijo: "Señor presidente, he apostado con mis amigas a que le haría decir por lo menos tres palabras". "Ha perdido", fue la respuesta.

Los cantos eróticos de insectos como el grillo o la chicharra les estimulan tanto que e les puede ver apareándose con cualquier cosa... incluso con una piedra.

Cuentan del poeta francés Jean de la Fontaine (1621-95) que era tan cultivador de la amistad como increíblemente despistado. En cierta ocasión, estaba dándole el pésame a una viuda, a la que le decía: "Os compadezco de veras, es verdaderamente un gran dolor perder a un esposo como el vuestro". Se hizo un silencio y el fabulista, que se distrajo pensando en otra amiga que acababa de perder a un hijo, continuó: "Pero no os aflijáis demasiado, señora; por fortuna, podéis consolaros con los otros que os quedan".

Dicen de los finlandeses que son grandes "escuchadores" porque, cuando alguien habla con ellos, jamás interrumpen y retienen todo lo que se conversa con ellos. Por ese motivo hay que tener cuidado con lo que se les dice. El típico "a ver cuando comemos juntos" es una propuesta en toda regla que se considera un agravio si queda en el aire.

Las primeras servilletas que hubo eran del tamaño de una toalla y los nobles romanos las usaban como bolsa cuando asistían a un banquete. En ellas guardaban comida y las chucherías dispuestas en las mesas y, aunque parezca mentira, lo grosero entonces era no actuar así.

La escritora francesa Madame de Stail siempre tuvo sus más y sus menos con Napoleón, que no entendía por qué las mujeres se metían en política: "Pues verá usted -le decía ella-, en un país donde han decapitado a muchas mujeres, también es lógico que las pocas que quedamos nos preguntemos por qué".

 

 

 

 

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