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El ojo de las avestruces
es más grande que su
cabeza.

En Yap, una isla del
Pacífico, utilizan
grandes piedras a modo
de dinero.

Los aplausos existen
desde hace más de 3000
años, cuando nacieron
como gesto religioso
popularizado en rituales
paganos, ya que se creía
que el barullo de palmas
atraía a los dioses. En
la antigua Grecia, los
aplausos se
popularizaron en el
ámbito del teatro
clásico, donde los
actores pedían al
público que aplaudiese
para invocar a los
espíritus con el
objetivo de que les
protegieran.

El tanga, prenda íntima,
que hoy en día compran 4
de cada 10 españolas,
tiene su origen en
África, en los años 80,
donde lo usaban las
mujeres pigmeas como
taparrabos. Desde
entonces, el tanga se
fue extendiendo hasta
llegar a Europa a
finales de los 90. Hoy
es una de las prendas
preferidas de la
lencería femenina.

El primer listín
telefónico del que se
tiene conocimiento se
publicó en el año 1878
en New Haven, Estados
Unidos, y apenas
contenía 50 nombres...
¡y sin números de
teléfono! El listín sólo
servía para saber si la
persona con la que
queríamos contactar
tenía teléfono. Si era
así y deseábamos
contactar con ella,
había que llamar a la
telefonista y darle el
nombre de esa persona.
Ella era quien marcaba
el número.

Cierto día pasando
revista Napoleón,
requirió la presencia de
un oficial y le
preguntó: "¿Manda usted
esta compañía?" "Así es,
majestad. Soy un
capitán, aunque con
madera de mariscal",
respondió, intentando
camelárselo. Napoleón lo
miró escrutaforamente y
replicó: "Perfecto,
capitán. Cuando necesite
mariscales de madera, os
tendré en cuenta".

Los antiguos romanos
acudían a fiestas y
banquetes con una corona
de perejil. Creían que
esta planta absorvía los
vapores etílicos y
evitaba las borracheras.

Un compañero de mesa de
Mrs. Patrick Campbell
que presumía de macho
ante ella comentó: "He
comprobado que las
mujeres carecen de
sentido del humor". Y la
actriz, muy rápida,
respondió: "Dios lo hizo
a propósito, para que
las mujeres podamos
enamorarnos de los
hombres, en vez de
reírnos de ustedes".

En la Edad Media, las
mujeres se casaban a los
12 o 13 años para evitar
violaciones que les
impidieran llegar
vírgenes al matrimonio.
Lo habitual era que él
le regalase unas
pantuflas a ella como
símbolo de la paz
doméstica.

El reinado más corto de
la historia fue el del
príncipe Luis Felipe de
Portugal que, en 1908,
fue fatalmente herido al
tiempo que su padre
moría en Lisboa. Entre
un fallecimiento y otro
pasaron 20 minutos.
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