|
Hoy
he ido a
la
playa,
tu
playa,
desde la
que
partiste
tranquilamente,
sin
despedidas,
dejándonos
totalmente
rotos
por el
dolor.
No es un
reproche,
nunca se
me pasó
por la
mente
hacerlo,
al
contrario,
hoy
estando
allí lo
único
que podía
hacer
era
pedirte
perdón
continuamente.
Perdón
por no
ser tan
fuerte
como
debiera,
perdón
por
seguir
yo aquí
(daría
lo que
fuera
por que
la
situación
fuera a
la
inversa)
y perdón,
sobretodo,
por no
haber
estado
contigo
cuando
debía.
Estando
allí
sentada
en la
arena,
alguien
vino y
me dijo
que la
vida
continuaba
y yo debía
hacerlo
con
ella, lo
único
que pude
contestar
es que
mi vida
eras tú.
No
sé como
explicarme
para
hacer
entender
a todo
el
mundo,
que el
uno sin
el otro
apenas
somos
nada
mientras
que
juntos
lo éramos
todo. El
uno sin
la otra
parte,
al igual
que
cualquier
aparato
cuando
le falta
alguna
de sus
piezas,
deja de
funcionar.
Te
decía
hace
unos días
que
desde
que te
habías
ido
estaba
vacía
de todo,
de
ilusiones
y
sentimientos;
pero no
es del
todo
cierto
porque
de lo
que sí
estoy
llena es
de
dolor,
ni
siquiera
rabia u
odio
contra
todo y
todos,
solo
dolor,
pero un
dolor
que me
traspasa
de parte
a parte
y contra
el que
no hay
remedio
posible.
¡Un
año ya
cariño!
Un año
que no
he
podido
tocarte,
besarte,
sentirte,
pero en
el que
te he soñado
muy a
menudo,
los
poquitos
momentos
que
logro
conciliar
el sueño
y que
son los
únicos
momentos
de
felicidad.
Ayer
hablando
con el
“pitufín”
le decía
que con
lo
protector
que tú
eras con
nosotros,
estaba
segura
que nos
vigilabas
muy de
cerca
para que
no nos
ocurriera
nada. Él
me miró
sonriendo
y dijo:
“Eso
seguro”.
Eres
nuestro
tema de
conversación
durante
muchas
partes
del día,
comentamos
anécdotas,
cosas
que nos
hacen reír,
otras
que nos
emocionan,
pero es
raro que
no
surjas tú
en
alguna
ocasión.
Aunque
tú no
estés
aquí,
tu
presencia
sigue
entre
nosotros
y así
será
hasta el
final de
nuestros
caminos.
Has
dejado
una
huella
muy
profunda
y no sólo
entre
nosotros,
sino
también
en muchísima
gente
que ni tú
mismo
hubieras
podido
imaginar.
Seguiré
yendo a
la
playa, a
tu
playa, a
sentarme
en la
arena,
en el
mismo
lugar
que lo
hacíamos
juntos,
a
contemplar
el mar
mientras
conversamos.
Te
quiero
mi vida,
ahora y
siempre.
Gloria
22-06-2005
|