|

¿Cómo comer sin ti, sin la piadosa
costumbre de tus alas
que refrescan el aire y renuevan
la luz?
Sin ti, ni el pan ni el vino,
ni la vida, ni el hambre, ni el
jugoso
color de la mañana
tienen ningún sentido ni para
nada sirven.
Allá fuera está el mar,
allá fuera, en el mundo, estás
tú.
Comiendo tú sin mí:
tu hambre, tu pan, tu vino y tu
mañana.
Yo aquí, ante los manteles
opacos
y la bebida amarga,
ante platos sin sabor ni
colores.
Lo intento, sí, lo intento,
pero cómo
comer sin ti, ni para qué...
Tú te has llevado tu olor a
bosque
y el gusto de la vida.
Fuera están mar y aire.
Dentro, yo solo frente a la mesa
puesta
que ha perdido su voz y su alegría.


Copyright©2005-2007 Gloria.
Todos los derechos
reservados. Prohibida cualquier reproducción. |