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Me sorprendió el verano traicionero
lejos
de
ti,
lejos
de
mí
muriendo.
Junio,
julio
y
agosto,
no
os
entiendo.
No
sé
por
qué
reís
mientras
me
muero.

Vengan nieve y granizo, venga enero,
vengan
escarchas
ya,
vayan
viniendo.
Troncos
que
fueron
nidos
ahora
enciendo
y
no
consigo
la
calor
que
quiero.

Suelta la vida al viento falsos lazos:
no
hay
flor,
ni
luz,
ni
sed,
ni
amor,
ni
río.
Sólo
hay
un
corazón
hecho
pedazos.

Agosto miente, amor, y siento frío.
Sin
la
tibia
bufanda
de
tus
brazos
aterido
sucumbe
el
cuello
mío.
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